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Efectos de las mascarillas en la comunicación y el lenguaje de tu bebé y tu hijo/a pequeño

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Comunicación efectiva familias / método natural

Efectos de las mascarillas en la comunicación y el lenguaje de tu bebé y tu hijo/a pequeño

(Mi artículo original fue publicado el 15 de octubre de 2020 y esta actualización es del 6 de diciembre de 2020, después de un directo hablando de este tema y de querer ampliar la información que ya había compartido).

Desde el inicio de la pandemia ha habido muchas cosas que me han preocupado profundamente, mucho más que el virus en sí. Ya escribí a principios de abril, en pleno confinamiento, el artículo “Comunicación respetuosa con nuestros hijos en el confinamiento y es que estaba leyendo muchos comentarios de mamás en las redes preocupadas por las conductas de sus hijos, algunas regresivas. Niños/as que manifestaban miedo por las noches, se estaban volviendo a hacer pipí encima, comer peor, estar muy pegados a sus mamás… Quería aportar mi visión y la importancia de la comunicación con nuestros hijos/as también en situaciones tan extrañas y nuevas como una pandemia. Puse varios ejemplos reales de testimonios de mamás con mis reflexiones y posibles ayudas.

Más adelante me he estado cuestionando y he ido investigando sobre los efectos de la mascarilla en la comunicación y la interacción entre los bebés y niños/as y sus mamás, también con sus papás, amigos y personas en general. Me preocupa bastante y me entristece.

¿Qué significa tener la boca y parte de la cara tapada cuando nos comunicamos con un bebé o un niño/a pequeño? Yo me lo planteaba primero por el hecho de tener que llevar mascarilla en la escuela, sobre todo para los niños que están en pleno desarrollo del lenguaje.

1) Cómo aprenden a hablar los bebés: varios mecanismos

Imitación y neuronas espejo

La imitación es una capacidad innata. Los bebés de apenas unos días de vida son capaces de imitar movimientos faciales como abrir la boca o sacar la lengua1.

El aprendizaje de las conductas y de las respuestas emocionales requiere la imitación y la observación de reacciones ajenas que acaban conformando nuestra propia experiencia. Los bebés asignan en su propio cuerpo los comportamientos que observan en otros para poder imitarlos.

Para comprender estos mecanismos es necesario conocer la existencia de las neuronas espejo, responsables de la capacidad de los mamíferos para empatizar con otros seres vivos2.

Además de para la empatía, estas conexiones son imprescindibles para el aprendizaje, la imitación y la correcta adaptación en un mundo compartido por otros seres sociales.

Muy interesante es también donde se localizan estas neuronas espejo, principalmente en una zona situada en la parte frontal del hemisferio izquierdo del cerebro (área de Broca) que está relacionada con la capacidad para el lenguaje. Cuando escuchamos a alguien y le vemos gesticular, las neuronas espejo activan el área de Broca y las regiones del cerebro encargadas de mover los músculos fonadores como si nosotros mismos estuviésemos hablando. Este hecho se produce incluso a edades tempranas, por lo que su impacto en el aprendizaje de las habilidades comunicativas es innegable. Un mal desarrollo de estas conexiones neuronales está directamente relacionado con la afasia y otros trastornos del habla.

El niño ve al adulto riendo, las neuronas espejo transmiten una señal que hacen que experimente lo que el adulto. El niño ve al adulto hablando y las neuronas espejo le activan las zonas del cerebro encargadas de la fonación y el habla.

Así que conociendo toda esta evidencia científica puedo añadir una vez más que llevar mascarillas está interfiriendo de maneras que todavía no podemos saber el desarrollo de los más pequeños. Desarrollo emocional, de la empatía y de la comunicación y el lenguaje.

1 En dos artículos de Escuela con Cerebro, “Las neuronas espejo y la educación” y “Neuronas espejo, empatía, imitación y desarrollo en la primera infancia”.

2Las neuronas espejo. Aprendizaje, imitación y empatía”, en colección Neurociencia de El País Colecciones.

Audición y lectura labial

Los niños/as que aprenden a hablar hacen uso de varios mecanismos. Por supuesto, la audición es clave, escuchar bien es muy importante para un buen desarrollo del lenguaje y del habla. Es por eso que es importante asegurarnos de que no hay problemas auditivos en los bebés y en los niños/as, por ejemplo mucosidades en el oído medio, debido a resfriados, o demasiada secreción de cera. Todo el tiempo en que un niño/a tiene mucosidades o cerumen en el oído no está escuchando bien, se está perdiendo información. Además que muchos fonemas los está escuchando amortiguados y no claros. Hay fonemas que se parecen mucho (como la c y la f, o la r simple y la d) y si no los escuchan claros, no los van a discriminar bien y luego no los van a poder pronunciar bien tampoco.

Lo que también hacen los niños/as cuando están adquiriendo el lenguaje es mirar a la boca de las personas. En la escuela, los niños/as ahora no pueden mirar la boca de sus maestras. ¿Y en qué se traduce esto? Pues que no van a poder ayudarse de la lectura labial en el caso de que el oído les falle por algún motivo o simplemente necesiten asegurar diferenciar dos fonemas parecidos como los que comentaba hace un momento. Incluso con buena audición, las personas nos apoyamos en la lectura labial para acabar de discriminar ciertos fonemas. Para poner un ejemplo la c (pronunciada como en español de muchas zonas de España) suena casi igual que la f. En la c la lengua se pone entre los dientes y en la f se usan los dientes superiores y el labio inferior. Hay niños/as que están aprendiendo a discriminar estos matices que si no pueden apoyarse de la ayuda visual, van a tenerlo muy difícil. Lo mismo con otros pares de fonemas como la r simple – dr simple – l

Adquisición segunda lengua

También me preocupaba el aprendizaje de segundas lenguas para los tantos niños/as que llegan de otros países con sus lenguas de origen y que tienen la tarea de aprender el idioma del país de acogida. Ver a sus compañeros/as y profesores/as con la boca tapada no les ayuda en absoluto. Y para los niños/as del país, aprender segundas lenguas como el inglés sin ver la boca de su profesor/a tampoco es para nada una situación deseada ni favorecedora de lenguaje.

Niños/as con dificultades añadidas

Todos estos efectos negativos de las mascarillas son pensando en niños con desarrollo normal del lenguaje. En los niños con alguna dificultad añadida, el efecto de las mascarillas puede ser en realidad muy grave. Recientemente he conocido la historia de una niña de unos nueve años que es sorda de nacimiento pero muy funcional. Esta niña ha adquirido el lenguaje oral gracias al apoyo de la lectura labial y no tenía problemas mayores de comunicación hasta ahora.

Ahora se encuentra que su apoyo visual está cubierto con una mascarilla. De repente se encuentra que no puede entender nada de lo que ocurre a su alrededor. Su maestra usa mascarilla transparente pero sus compañeros/as no. No puede entender nada de lo que su compañeros/as dice, tampoco cuando va por la calle y ve las caras de las personas cubiertas.

Un ejemplo de lo que están viviendo los niños/as sordos. Y estamos pensando en los que ya habían hecho el proceso de adquisición ayudándose de sus capacidades y llegando a ser funcionales. ¿Pero qué sucede con los más pequeños/as? Los que ahora están en ese proceso de adquisición, no tienen la oportunidad de hacer uso de sus habilidades y capacidades para leer los labios pues no los pueden ver. Se les está negando la oportunidad de desarrollar su lenguaje oral de una manera más natural que sería usando al máximo todas las situaciones cotidianas. Ahora las situaciones cotidianas no les proporcionan lo que necesitan así que van a requerir de un trabajo todavía más específico en sesiones de logopedia.

¿Y los niños/as invidentes? Ellos no pueden ver los labios, ¿es el desarrollo de su lenguaje diferente al de los niños/as videntes?

Se me ocurrió revisar la literatura que existe sobre la adquisición del lenguaje en niños invidentes. Efectivamente, los niños invidentes no se pueden apoyar en lo visual, así que ellos adquieren el lenguaje si mirar los labios. ¿Es el desarrollo de su lenguaje diferente al de los niños videntes? Pues hay estudios1 que afirman que el niño vidente imita movimientos de los labios y de la lengua ya a los dos meses. También que balbucean por un periodo más largo. Al balbucear están haciendo probaturas de lo que pueden emitir y de lo que pueden hacer con sus órganos fonoarticulatorios.

A diferencia de esto, los niños invidentes balbucean menos y presentan peculiaridades fonológicas y errores articulatorios por la ausencia de estímulos visuales. Tienen falta de seguridad a la hora de articular algunos pares de fonemas parecidos como la m/n, la l/r, la s/f… o (también estudiado en otras lenguas, como el alemán) entre los fonemas o grupos de fonemas st/sp, s/v/f, (o en inglés) la l/r/w.

Así que, efectivamente, no tener el apoyo visual de los labios puede dar dificultades a la hora de discriminar los fonemas de la lengua, provocando que la consciencia fonológica también se vea alterada, o que no se adquiera de una manera tan sólida, lo cual tendrá también consecuencias a la hora de adquirir la lectoescritura. Si no se tiene una buena consciencia fonólogica, que es la habilidad para reconocer, categorizar y usar los fonemas de la lengua, luego no se podrá escribir bien porque el niño puede tener muchas dudas en cuanto a la diferenciación de los fonemas y poder escoger la grafía que corresponde para poder escribir.

Tengo un ejemplo reciente con mi hijo de 6 años y medio: no distinguió entre la g y la b. Le dije gola (garganta en catalán) y entendió bola.

1 “Los Trastornos de Lenguaje en Niños con Deficiencias Visuales”, Walter Elstner.

2) Importancia de la comunicación natural: ¿cómo queda con la mascarilla?

El segmento de la población que más me está preocupando si cabe son los bebés. Cuántas veces he hablado de la importancia de la comunicación que dirigimos a nuestros hijos/as, también y especialmente cuando son bebés, y cómo el tipo de comunicación tiene un impacto en el desarrollo de su lenguaje.

Una comunicación natural, respetuosa y favorecedora de lenguaje es aquella en la que estamos con nuestros bebés (o hijos/as más mayores) haciendo una actividad compartida, en la que nos mostramos presentes, observándoles, escuchándoles y haciéndonos expertas de su comunicación. Qué importante es lo que nos expresan con sus gestos, sus expresiones faciales, sus vocalizaciones, antes de sus primeras palabras. Pero también la importancia de ciertos ajustes naturales que hacemos nosotras en nuestra manera de comunicarnos con ellos, con nuestro lenguaje no verbal, donde nuestra entonación es más marcada, el tono de voz más suave, las pausas más largas, el ritmo del habla más lento y nuestras expresiones faciales se emfatizan. Siempre “receto” hacer teatro con nuestros hijos/as, exagerar nuestras expresiones faciales y nuestra entonación.

De acuerdo que en casa sí que estamos sin marcarillas y todo esto se da de manera normal, pero hay muchos otros momentos del día en que salimos a la calle y que ya debemos llevar la mascarilla que nuestro bebé nos va a estar viendo con la cara tapada y, por supuesto, se va a perder parte de esa comunicación no verbal tan importante.

Incluso es sabido que muchas mamás que han tenido bebés en tiempos de pandemia han tenido que llevar mascarilla en los centros donde han dado a luz, también mientras daban el pecho (o aunque no fuera el pecho). Imagínate cuantas mamás han tenido que estar por tiempos más prolongados en el hospital (por ejemplo en casos de prematuridad) y gran parte de las primeras interacciones entre ellas y sus bebés se han dado con la mascarilla tapándoles la cara, la boca.

Experimento de la cara inexpresiva

He estado buscando que dicen otras personas al respecto y encontré este artículo llamado “Madres con mascarilla o … ¿el experimento de la cara inexpresiva?” escrito por Carmela K Baeza, especializada en medicina familiar y comunitaria, asesora de lactancia materna.

Esta doctora dice que los bebés están neuronalmente preparados para mirar a sus mamás a la cara y aprender a leer y expresar emociones desde el nacimiento. Habla de como una psiquiatra perinatal señaló como llevar las mascarillas cuando estamos con nuestros bebés se parece al experimento de la cara inexpresiva.

“En 1975, Edward Tronick y sus colegas describieron el experimento de la cara inexpresiva. En el experimento, el bebé y la madre están sentados frente a frente, y cuando esta se queda inexpresiva y no responde a los gestos del bebé, éste «rápidamente se pone nervioso y se repliega».  El bebé hace intentos para lograr que la interacción vuelva a recíproca. Cuando estos intentos fracasan, con una expresión facial desesperada, el bebé se retira y orienta su rostro y su cuerpo lejos de la madre. Esto confirma que una cara impasible reduce el intercambio de afecto positivo y de miradas, y aumenta el afecto negativo en el lactante.”

En resumen, en el experimento la mamá tiene que estar con una cara inexpresiva. Cuando el bebé la ve así se pone nervioso e intenta hacer todo lo posible para para que la mamá responda. Cuando no lo logra ¡quiere alejarse de su mamá!

Interacción mamá – bebé más una comunicación especial: apego y afecto social

Como decía más arriba, la mamá con su bebé le mira a los ojos y le habla de una manera especial. Esta manera especial de hablar se llama maternés y con estas interacciones mamá y bebé están sentando las base de un apego seguro y un afecto social positivo. Además, el bebé está aprendiendo a comprender las expresiones faciales e integrar el tono de voz con la sonrisa y la mirada.

Y, digo yo, más allá de la interacción con la mamá y los cuidadores/as próximos, ¿qué ocurre con el resto de momentos diarios en que el bebé o el niño/a va por la calle, sea en el cochecito o ya andando, y ve a todas las personas alrededor con mascarillas y sin poder acceder a sus expresiones faciales más allá de los ojos? En estos días los bebés y los niños/as se están perdiendo centenares de momentos en que de manera natural estarían adquiriendo todos estos aprendizajes implícitos de conocer las emociones de los demás que va de la mano con ser capaces de ir construyendo sus propias emociones.

“Las experiencias tempranas de cuidados, atención e interacción emocional impactan directamente en el crecimiento y la organización del cerebro, y las relaciones de apego tempranas pueden tener el efecto de prevenirlo, por el contrario, aumentar el riesgo de trastorno mental”, afirman Newman y colaboradores.

La importancia de la relación mamá – bebé los primeros meses

Es importante saber que en los primeros meses, incluso los dos y tres primeros años, la relación más importante que se debería potenciar es la de la mamá – bebé, mamá – hijo/a. Los bebés con quien más necesitan estar es con sus mamás, no necesitan estar en otros brazos, ni necesitan muchísimas interacciones sociales. Con sus mamás establecen el vínculo básico y más importante. La necesidad de más interacciones sociales va apareciendo progresivamente durante los siguientes años y varía de un niño/a a otro.

Entonces, como dice la doctora Baeza en su artículo, ¿estamos frente a una versión Covid del experimento de la cara inexpresiva?

Ahí va mi consejo: pasar el máximo de momentos sin la mascarilla cuando estamos con nuestros bebés y nuestros hijos/as en edad de adquisición y desarrollo del lenguaje. Si eso significa tener que ir a lugares menos concurridos, lugares que con las medidas de seguridad pertinentes permitan quitarnos la mascarilla o estar más en casa, debemos hacerlo.

Potenciar la comunicación no verbal

Según Mehrabian, psicólogo especialista en comunicación no verbal, la comunicación verbal es altamente ambigua. Dice que cuando comunicamos emociones y sentimientos el 93% se hace por comunicación no verbal.

Sus cifras son las siguientes. El 55% es comunicación corporal: los gestos, las posturas, la posición respecto al otro, el movimiento de los ojos, la respiración. Un 38% es lo que transmitimos con la voz: el tono, la entonación, la proyección, la resonancia, el énfasis, las pausas, el ritmo. Y solo el 7% son las palabras en sí.

Así, podemos darnos cuenta de la importancia de la comunicación no verbal siempre. Algo que repito sin parar es la importancia de hacer adaptaciones a nuestra manera de hablar, de nuestro lenguaje y comunicación, cuando nos comunicamos con nuestros hijos, especialmente si estos tienen alguna dificultad en el lenguaje o en el habla. También lo pauto hacer especialmente cuando estamos jugando o mirando cuentos con nuestros hijos. Debemos:

  • Ser muy expresivas
  • Hablar con el cuerpo
  • Hablar con el lenguaje del amor
  • Teatralizar mucho
  • Hacer énfasis en aquellas palabras que queremos potenciar
  • Hacer más pausas
  • Cuidar el ritmo de nuestra habla
  • Hablar más lento.

Todo esto tiene que ver con este 93% de la comunicación no verbal y si ya es importante tenerlo en cuenta siempre, ahora con las mascarillas todavía más.

3) Respirando por la boca: sus consecuencias

En el directo que tuvimos Arantxa Saldise, fisioterapeuta especialista en suelo pélvico y articulación temporomandibular (ATM) (de @fisioterapia_y_podologia) y yo, fue muy interesante escuchar como Arantxa contaba que en los últimos tiempos ha visto en consulta más tensión en la zona de la articulación mandibular. Los pacientes le comentan que notan más tensión y que respiran más con la boca abierta. Todo esto puede tener consecuencias a la larga, pues respirar por la boca abierta está relacionado con más incidencia de cardiopatías.

Por mi parte, compartí mi conocimiento al respecto. Mi hijo de 6 años y medio me comenta que suele respirar por la boca cuando lleva la mascarilla, especialmente cuando esta es de algodón que él nota que es más gruesa y le dificulta más la respiración. Yo misma también lo he notado. A mí me parece que me falta el aire cuando voy con la mascarilla, así que estoy muchos ratos respirando con la boca abierta.

Para un adulto, estar respirando con la boca abierta por estas circunstancias y pensando que es un tiempo finito, puede que no sea un problema mayor. Pero en un niño que está en desarrollo y que tiene que adquirir unos buenos hábitos de todo tipo, en este caso, de respirar por la nariz, estar respirando por la boca continuamente puede tener unas consecuencias mucho más importantes.

La respiración constante por la boca, especialmente cuando ocurre a una edad temprana, puede modificar el desarrollo facial en crecimiento. Se modifican las facciones, el perfil. Las personas respiradoras bucales tiene el rostro alargado, la cara más plana, presentan ojeras, la barbilla retraída, la nariz caída o en forma de gancho, las fosas nasales estrechas, el paladar más estrecho y adquieren malas posturas de cuello y en general. También predispone a padecer sinusitis, otitis, trastornos de la audición y falta de atención.

También se dan cambios en los dientes, como una mala implantación y los incisivos para adelante, y mala oclusión dentaria, y todo esto puede dar otros problemas como de masticación y deglución. Hay respiradores bucales que tienen lo que se llama deglución atípica y es que al masticar y tragar los alimentos lo hacen con patrones incorrectos, dejando los labios entreabiertos, les cuesta hacer el bolo alimenticio, tragar…

Los problemas de masticación y deglución, a su vez, están relacionados con dificultades en la pronunciación de fonemas. En la masticación y la deglución entran en funcionamiento los mismos órganos que también lo hacen para el habla: lengua, labios, dientes, mejillas…, que son los órganos fonoarticulatorios. Los niños/as respiradores bucales y con deglución atípica suelen tener los órganos fonoarticulatorios más blandos y con menos tono. Suelen tener el labio superior corto y el labio inferior laxo. Por estos motivos, hay les cuesta pronunciar algunos fonemas, como por ejemplo la r, la d, la t, la n y la s.

¿Qué podemos hacer?

Conociendo estas consecuencias, debemos observar bien a nuestro hijo/a. Le podemos preguntar acerca de cómo respira cuando lleva la mascarilla y cuando no la lleva, ver si en posición de reposo está con la boca abierta.

Podemos observar los momentos de las comidas si sus labios están bien sellados y no observamos nada especial o, por el contrario, vemos que también tiene los labios entreabiertos y le cuesta masticar, hacer el bolo y tragar.

Y también podemos estar atentas a su habla para detectar dificultades en los fonemas antes mencionados: r, d, t, n y s.

Y entonces, si detectamos que se están dando dificultades con los fonemas, con la deglución o están respirando con la boca abierta, se pueden hacer algunas actividades en casa que tonifiquen y movilicen correctamente estos órganos fonoarticulatorios.

Algunas de estas actividades son:
  • Soplo: soplando bolitas de papel, de algodón, pelotas de ping-pong… Se puede jugar a hacer una especie de partido de futbol, pasándonos la bolita soplando de un lado al otro de una mesa.
  • Succión: sorber líquidos con pajitas de distinta longitud y amplitud (cortas, largas, gruesas, finas…). Sorber distintas texturas, líquidos más densos, batido, crema…
  • Beber y tragar de manera correcta: labios cerrados, lengua en posición correcta detrás de los dientes, tendiente hacia los alvéolos.

4) Consecuencias en la voz

Esta misma semana leí un par de noticias que hablaban del aumento de problemas de voz por el uso de mascarillas.

En uno de ellos1, se informaba de que las personas que ya padecían de disfonías se han visto afectadas por el uso de las mascarillas. Sienten que la voz se apaga con la mascarilla y que tienen que forzarla más. Lo ha dicho el Jefe de la Unidad de Otorrinolaringología del Hospital La Salud, Rafael Barona de Guzmán.

En el otro2, Marina Pintanel, vocal de educación del Colegio de Logopedas de Catalunya dice que hay más afonías y disfonías. Uno de los colectivos más afectados son los maestros. Pintanel alerta que la gente va con la boca abierta y suben el volumen de la voz.

Entonces investigué lo que se ha dicho acerca de la población infantil, porque precisamente, en condiciones normales las disfonías ya son muy frecuentes en edad escolar. Afectan a casi la mitad de los niños desde los 5-6 años hasta la pubertad.

Se habla de disfonía3 cuando alguno de los parámetros vocales (timbre, tono, volumen) está comprometido.

  • Un timbre rasposo, la voz ronca, quebrada.
  • El tono bajo.
  • Un volumen bajo, pierden alcance cuando llaman desde lejos.
  • Dolor en la garganta, sensación de picor y cuerpo extraño que le llevan a un constante carraspeo. Dolor en el pecho y sensación de fatigarse al hablar.

¿Cómo se ha visto agravada esta situación con el uso de las mascarillas?

El uso de las mascarillas de forma más o menos continuada facilitan la patología vocal que padecen los niños entre los 4 y los 10 años, los nódulos vocales, según el otorrinolaringólogo Rafael Barona de Guzmán4. Las mascarillas atenúan la fuerza con que se proyecta la voz al absorber parte del sonido, lo que provoca que la persona que las usa tenga que forzar más la voz.

¿Qué podemos hacer?

Decir al niño que no grite o que no fuerce la voz sirve de poco. En cambio, sí que podemos explicarle bien las cosas. Explicarle cómo funciona la voz, que tenemos unas cuerdas vocales que dejan pasar el aire de nuestros pulmones y que se cierran para hacer el sonido. Si gritamos, las cuerdas se cierran dando un golpe y así las dañamos. Si notamos la voz rasposa, ronca, quiere decir que nuestras cuerdas se han lastimado. Para cuidarlas debemos intentar no gritar tanto y aprender cómo proyectar la voz para que llegue lejos sin forzarla.

También les podemos explicar la importancia de beber agua, que hidrata las cuerdas y las deja flexibles, elásticas y suaves.

Si con estos consejos no mejora, será necesario acudir a un logopeda para que comience una reeducación vocal.

1Las disfonías aumentan por el uso de la mascarilla al tener que forzar la voz, según un experto”, en La Vanguardia.

2Els efectes de les mascaretes en la nostra veu: més afonies i més sequedat a la gola”, en Betevé.

3Disfonías infantiles: la importancia de un diagnóstico precoz”, en Logopedia Sanchinarro.

4Problemas de voz y audición en niños por el uso de las mascarillas”, en guiainfantil.com.

Resumen de los efectos de las mascarillas sobre el desarrollo infantil, en particular del desarrollo de las distintas áreas de la comunicación

Después de analizar distintos efectos que he podido observar y pensar del uso de mascarillas sobre el desarrollo de nuestros pequeños y, en concreto, sobre el desarrollo de la comunicación, el lenguaje y el habla quiero dejar un resumen.

Efectos de ver a los demás con mascarillas, puede provocar alteraciones en:

1) La comunicación temprana: adquisición y desarrollo de la comunicación en los bebés, aprendizaje de las emociones y empatía.

2) El desarrollo del lenguaje y del habla en niños/as pequeños sin dificultades previas: dificultades para la discriminación auditiva y la consciencia fonológica que se puede llevar después a la adquisición de la lectoescritura.

3) La adquisición de una segunda lengua para niños recién llegados de otras países y culturas.

4) El desarrollo de la comunicación y el lenguaje en niños/as que tienen alguna dificultad añadida, como verdaderos retrasos o trastornos del lenguaje, sordera u otros retrasos del desarrollo.

Efectos en los propios niños/as que llevan mascarillas:

5) Respiración por la boca por falta de aire con las consecuencias citadas de respiración oral, cambios anatómicos, dentales, deglución atípica y dificultades para articular fonemas.

6) Disfonías y otros problemas de voz.

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Comment (1)

  1. […] Deprivación ambiental (social y afectiva, interacciones). ¡Cuidado que aquí por desgracia muchos niños han tenido esta deprivación ambiental por causa de la pandemia que hemos vivido. Puedes leer mi artículo sobre los efectos de las mascarillas sobre el lenguaje. […]

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