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Hablar a nuestros hijos: planificación y anticipación

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“Imaginad por un momento la angustia (de que la gente desaparezca sin razón aparente), porque es la misma que muchos niños y niñas sufren cuando, en sus primeras separaciones con sus cuidadores de referencia (madres y/o padres), se dan cuenta de que de repente han desaparecido.

Para que no sufran, y para no verlos sufrir, muchos adultos deciden «escaparse» del momento despedida: «Me voy ahora que está entretenida jugando». Y es eso lo que sucede, que como el pequeño no se entera de que mamá o papá se han ido, no hay lágrimas de por medio.”

Este fragmento es de un artículo de Criar con Sentido Común titulado “Despídete siempre”. Justo sobre la falta de comunicación con los pequeños y, por tanto, la falta de anticipación con la consecuente frustración, miedos o angustia que puede provocar escribo en mi libro Ayudando a nuestros hijos a hablar de manera natural. Veréis:

“Había una niña menor de un año que estaba jugando con una señora mayor que parecía la niñera. La niña estaba subida en una especie de triciclo y la señora la empujaba. De repente, apareció un chico (que deduje que era el padre) y, sin decir hola a la niña, se puso a empujar el triciclo y la señora se fue, sin decirle adiós tampoco. La niña no vio nada de todo esto porque estaban tras ella.

A la niña no le dijeron hola ni adiós, no tuvo la oportunidad de despedirse de esa persona, simplemente «desapareció» de la escena. Y el padre «apareció» como por arte de magia. Estas situaciones por desgracia se dan muy a menudo. Pensamos que los niños no se dan cuenta y no los tratamos con la consideración que tendríamos con un adulto. Pero esto está muy lejos de la realidad. Estas acciones pueden crear mucha confusión en los niños y frustración. Por eso lo que voy diciendo de la importancia de verbalizar las cosas, anticipar, saludar, despedirnos, iniciar y terminar actividades”.

Falta de comunicación con los peques = no anticipación = frustración, enfado y miedo

Os pongo otro ejemplo (¡todos son presenciados por mí en parques infantiles!): otra nena de un añito estaba jugando con una fuente que hay, sentada en la arena y tocando el agua una y otra vez. Esta fuente es la delicia de todos los niños. Los ves que juegan durante rato, ¡horas!, y no se cansan. La nena está muy muy contenta, entretenida en el juego, tocando el agua, la arena, tranquila con un adulto cerca que la acompaña. Otro adulto más lejos decide que ya hay suficiente de juego porque parece que se va a mojar los zapatos. Le dice “ya está” a la adulta cerca de la niña y esta la coge y se la lleva lejos. La niña se enfada y llora.

¿Qué ha pasado? A los niños nunca no se les tendría que cambiar de lugar así sin más, cogiéndoles, ni por muy pequeños que sean. Aunque pueden desplazarse por sí mismos, hay la tendencia que cuando son peques se les puede coger y llevar de aquí para allá sin siquiera decirles dónde y por qué.

Cuando queremos cambiar de actividad, debemos dejarles tiempo para que entiendan que la actividad termina y que sean ellos capaces de decir “ya está”. Les decimos que vamos terminando porque tenemos otros planes pero dejamos tiempo para que el peque lo haga suyo, pueda “decidir” él que eso se termina y así vivirlo mejor.

Una última cosa sobre el ejemplo de la niña y el agua: mojarse los zapatos ¿es un problema? ¿Por qué no quitarle los zapatos? A veces hay soluciones muy fáciles para evitarnos enfados con razón.

Otro ejemplo de la importancia de hablar con nuestros hijos desde el momento cero

Vamos a salir a la calle e ir al parque con nuestro bebé de pocos meses, o de medio año, o de nueve meses… Lo cogemos, lo metemos en el cochecito y nos vamos a la calle. Qué diferente sería que en lugar de hacer todo eso sin lenguaje le dijéramos: “Garbancito, vamos a salir, nos vamos al parque”. El bebé (¡por muy pequeño que sea!) escucha estas palabras, seguramente ya irá entendiendo “vamos”, “salir”, “parque” y, si no, pronto lo hará porque es un lenguaje que se repite muy a menudo, día tras días, en actividades cotidianas y rutinarias. ¿Cómo aprendería si no el bebé a decir sus primeras palabras si no estuviera expuesto a ellas?

Quizás a la mayoría de vosotras lo que acabo de exponer os parece una obviedad porque ya lo hacéis de manera natural. Pero si lo expongo es porque hay madres y padres que por algún motivo que otro han perdido esa naturalidad.

Otro ejemplo, ¿qué es esa cosa fría y mojada?

Es verano, hace mucho sol y vamos a poner la crema de sol a nuestro bebé o hijo pequeño. Es un acto automático hacerlo sin comunicárselo, simplemente les ponemos la crema. A lo mejor la peque se enfada y pensamos que es un exagerada. Pero poneos vosotras en su lugar. Vosotras estáis en la playa, tranquilas, leyendo y os viene alguien que os pone una cosa fría, líquida, cremosa en la cara y por el cuerpo. ¿Lo veis que puede molestar un montón?

Y ahora pensemos en la diferencia abismal de hacer lo mismo pero anticipando, comunicando, “vamos a ponernos crema”, mostrar el tarro y ponerla tranquilamente hablando además de las partes de la cara y del cuerpo y haciendo partícipes a los niños.

¿Y por qué? Planificación y anticipación

Hay madres y padres que no les hablan a sus hijos pequeños (sobre todo, bebés) porque creen que no les entienden. Es decir, se comunican con ellos para cosas necesarias y básicas, pero no les cuentan cosas. Por ejemplo, no les dicen qué harán durante el día, lo que sería una planificación, o lo que van a hacer a continuación, una anticipación. Creen que eso es demasiado elaborado.

La realidad es que debemos hablar con nuestros hijos desde el momento cero (hasta antes, ¡en la barriga!) y es muy positivo y favorable que a los bebés les anticipemos las cosas y les describamos lo que hacemos o vamos a hacer. Eso sí, siempre adaptado a su nivel.

Por supuesto que no hablaremos de la misma manera con nuestro bebé que con nuestra niña de 5 años, pero eso lo iremos adaptando a medida que crezca y veamos qué le interesa, que es capaz de comprender, etc. Pero siempre hablándole y contándole las cosas, porque los niños saben mucho más de lo que en general imaginamos.

Necesitan que les hablemos: si nos mudamos, si va a tener un/a hermanito/a, si nos vamos de viaje unos días y él/ella no viene con nosotros, si vamos a visitar familia/amigos, si un familiar ha fallecido…

También es importante hablar sobre nuestros valores. Por ejemplo, para nosotros el respeto y cuidado por nuestro planeta es muy importante y rige nuestras acciones. Desde bien pequeño hemos ido hablando con M sobre por qué hacemos lo que hacemos o por qué no: por qué evitamos las cosas envasadas en plástico, comprar cosas que no necesitamos, reusar lo que ya tenemos, tenemos pajitas de vidrio, botellas reutilizables, bolsas de tela para ir a comprar, tuppers para llevar comida, cepillos de madera y cerdas vegetales para la vajilla, no consumimos animales, etc.

Desde hace ya mucho tiempo que M también habla del planeta, le interesa mucho todo lo relacionado con los mares, las montañas, los países, pregunta si tal cosa o tal otra es buena para la Tierra. Es una manera natural de desarrollar el lenguaje sin duda y de aprender valores.

¿Hablas con tu peque?

¿Eres más de desaparecer o de enfrentar el momento despedida como hace falta?

¿Piensas que tu pequeño/a tolera bien la frustración, tiene miedos… y sabes por qué?

Comment (1)

  1. ¿A tu hijo de 3 – 5 años no se le entiende y se enfada? Aquí tienes 9 estrategias que te ayudarán. – Logofamilia Online

    […] Relacionado con este tema de poner palabras a sus sentimientos tienes un artículo entero sobre la importancia de la anticipación y la planificación cuando hablamos con nuestros hijos/as. […]

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