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El poder del Lenguaje Declarativo en los Desafíos Comunicativos | Conexión con la Intervención Naturalista

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Tabla de contenidos

¿Te has parado alguna vez a escuchar cómo suena tu voz a lo largo del día? Si te pudieras ver por un agujerito quizás verías que vas diciendo: “Ponte los zapatos”, “¿qué has hecho hoy en el cole?”, “¿qué has comido?”, “recoge eso”, “¿de qué color es este coche?”…

¿Encuentras algún patrón a esta forma de hablar?

Efectivamente, hay muchas preguntas y algunas órdenes. Sin ser conscientes, muchas familias hablan así con los peques (también educadores con sus alumnos), especialmente cuando el peque tiene algún desafío en el desarrollo de su lenguaje o alguna condición del desarrollo. 

Y sin embargo, esta forma de hablar con los niños no tiene muchos beneficios para su desarrollo, lenguaje, espontaneidad, autonomía… al contrario, es una manera de hablar que no favorece que el peque hable más o mejor.

Hay una forma de hablar que no exige, sino que invita; que no interroga, sino que acompaña. Y tiene un nombre: se llama lenguaje declarativo y hoy compartiré información muy valiosa al respecto.

En realidad, no es un concepto nuevo del que no haya hablado aquí en el blog o las charlas y talleres que doy. Pero no siempre he usado el término de lenguaje declarativo.

Lo que significa, sus beneficios y cómo ponerlo en práctica lo cuento en cantidad de mis contenidos, también en mi curso Estrategias Estrella para Impulsar el Lenguaje de tu Peque, pero uso otros términos extraídos de la Intervención Naturalista.

Hoy quiero compartirlo desde esta perspectiva del lenguaje declarativo, gracias a las autoras que más hablan de ello: Linda Murphy y Rebecca Robbin. Al final de este artículo dejaré referencias a estas autoras.

¿Qué es el Lenguaje Declarativo?

El lenguaje declarativo es usar principalmente comentarios y afirmaciones para hablar con nuestros hijos o alumnos. 

La idea es muy simple, ¡pero no es tan fácil!

Piensa en cómo solemos hablar con los niños, con personas con algún desafío en su desarrollo o con personas autistas: 

  • Hacemos preguntas de las que ya muchas veces sabemos las respuestas
  • Damos instrucciones directas continuamente

Solo tienes que poner a grabar con tu móvil cuando estés con tu peque, en una situación cotidiana, en el momento del desayuno o la merienda, cuando preparáis las cosas para salir a la calle o ir a la escuela, incluso en momentos de juego o de mirar un cuento. Graba un momento de esos, unos 5 o 10 minutos, y luego míralo con los ojos y el corazón abiertos.

Si transcribes lo que dices tú y lo que te dice el peque, aun te darás más cuenta. Eso es lo que hago yo cuando acompaño a una familia: veo y analizo vídeos cotidianos de sus interacciones y transcribo lo que dice cada uno, y se nos abre un mundo ante nosotros.

Las mismas familias me lo dicen: cuando se ven en los vídeos, se dan cuenta de su comunicación y, generalmente, está llena de preguntas y de órdenes.

Quizás puede que veas algo así:

Mamá M / Peque P

  • M: ¿Y eso qué es? Eso es un e-le…
  • P hace el sonido del elefante
  • M: un elefante, bbrrrrr. ¿Y cómo hace el sonido del elefante?
  • P lo vuelve a hacer
  • M: ¿Qué hace el león? ¿Qué hace el león?
  • M: ¿Quieres ponerlo aquí?
  • P hi
  • M: ¿Te ayudo?
  • P hh
  • M: ¡Eso es el autobús! ¿Cómo es? ¿Auto…? Auto… bús 
  • P (no dice nada)
  • M: Mira, déjalo ahí, yo te ayudo, ponlo aquí, ponlo aquí.
  • P ahí
  • M: Así, ¡ya está!

Esto de aquí arriba es una transcripción real de una interacción mamá – hijo, una familia a la que acompaño. Muchas preguntas, unas cuantas órdenes… y denominación de algunas cosas. Poco más.

Y la comunicación y el lenguaje con nuestros peques tiene que ser muchísimo más.

¿Tú también crees que te comunicas así?

El error común: abrumar a los niños con preguntas y órdenes

El problema de comunicarse así es que le estás quitando a tu hijo o alumno muchas oportunidades para resolver problemas, pensar por sí mismo y presentar una comunicación espontánea que exprese genuinamente sus pensamientos y sentimientos.

El poder del lenguaje declarativo es justamente ese: dar la oportunidad que el peque se exprese, devolviéndole (o dándole si nunca la tuvo) su espontaneidad, entender toda su comunicación y adaptarnos a ella para impulsar que cada vez se comunique mejor.

Usar un lenguaje declarativo requiere de entrenamiento. Es importante que ante aquello que diríamos de forma automática nos vayamos preguntando: ¿Cómo puedo reformular esto o dirigir esta conversación usando lenguaje declarativo, sin preguntas, sin órdenes?

Esto es muy poderoso, no importa la edad de tu peque ni su condición. Es beneficioso para hablar con todos los peques y tiene enormes beneficios cuando lo hacemos con peques con desafíos comunicativos.

Además, pararse una a pensar “¿cómo respondo de forma declarativa?” ralentiza la comunicación y eso positivo, ya que así estamos dejando más tiempo al peque a pensar y coger su iniciativa sin adelantarnos con preguntas, órdenes o soluciones ya hechas.

Cuando descubrí todo esto sobre el lenguaje declarativo lo pude ir conectando a lo que llevo compartiendo sobre la Intervención Naturalista hace 20 años y también sobre algunos principios de la Comunicación No Violenta (“Escuchar con todo el ser: Empatía como Estrategia Impulsora de Lenguaje | Logopedia Consciente”).

El lenguaje declarativo no es solo una estrategia para impulsar el lenguaje, sino un cambio de mentalidad en la relación con el niño (otros cambios de mentalidad y de paradigma de los que he hablado: “Lenguaje Neuroafirmativo en Terapia de Lenguaje – Logopedia Consciente y Respetuosa

y “Cambio de paradigma en la logopedia: de objetivos sobre el niño a objetivos para el adulto”).

Beneficios del lenguaje declarativo en niños con desafíos comunicativos

1. El objetivo no es la obediencia, sino la «referenciación social»

Cuando damos una orden («Ponte el abrigo»), el niño solo tiene que obedecer mecánicamente. 

En cambio, cuando usamos lenguaje declarativo («Está empezando a nevar»), hacemos que el peque pueda:

  • Mirar a su alrededor (el clima).
  • Mirarte a ti (tu expresión de frío).
  • Concluir por sí mismo qué necesita hacer.

Esto fortalece su capacidad para leer el contexto, algo que por ejemplo a los niños autistas les suele costar.

2. Reducción de la ansiedad

Las preguntas constantes («¿Qué es esto?», «¿De qué color es?», «¿Adónde vas?») se sienten como un examen y pueden provocar que el peque no se sienta seguro, se sienta testado, incluso no quiera hablar (o simplemente que no responda a las preguntas). 

El lenguaje declarativo es seguro porque no exige una respuesta inmediata. Al bajar la presión, el niño suele comunicarse más y de forma más espontánea.

He hablado muchísimo más sobre ir con cuidado con las preguntas en mis contenidos, por ejemplo en este artículo ““¿Qué has hecho hoy en la escuela?” “Nada.” Mi hijo no responde a mis preguntas” y es un tema y estrategia estrella en mi curso Estrategias Estrella para Impulsar el Lenguaje de tu Peque.

3. El uso de los «pronombres de grupo» (nosotros / nuestro)

En lugar de usar el “tienes que…” o una orden (“recoge tus juguetes”) hay una manera diferente de decirlo, que es incluyéndonos a todos en la acción e invitando a pensar soluciones. Ejemplo: “Ya tenemos muchas piezas en el suelo, podemos recogerlas para tener más espacio”.

Esto crea un sentido de colaboración en lugar de una jerarquía de superior (quien da las órdenes) y el que las sigue.

4. Celebrar el «error» como oportunidad de aprendizaje

Y pongo error entre comillas porque muchas veces no son errores. Los peques están aprendiéndolo todo, y para eso experimentan, prueban, hacen ensayo – error. Muchas veces, a ojos del adulto puede que estén cometiendo “errores” o que no lo estén haciendo “bien” pero no es cierto: están aprendiendo de qué maneras se puede realizar una cosa y cómo llegar a conseguir lo que quieren. 

Tengo un ejemplo que me quedó grabado de una de las familias a las que acompañé. Era un papá jugando con su hijo de 3 añitos con un garaje, esos que tienen una rampa en forma de espiral por la que se deslizan los coches. Ese garaje tenía sus propios coches, los cuales cabían perfectamente por la rampa.

Pero el peque había cogido otro coche, que no era de ese juego, que era más ancho y no cabía. El peque intentaba meterlo por la rampa y no podía. No se frustraba, solo probaba. El papá, en lugar de acompañar esa acción, solo le decía que ese coche no iba ahí, que no cabía, que no podría, que tenía que coger los otros coches… El peque, silencioso, seguía tratando de ver cómo hacer para que aquel coche cupiera. El papá terminó diciéndole que él se pondría a jugar a otra cosa y así lo hizo: le dio la espalda y se puso a jugar con unos bloques. El peque seguía con su coche.

¿Cuál habría sido una manera que acompañara mejor el aprendizaje del peque? Pues simplemente poniendo palabras a aquello que el peque trataba de hacer: “Oh, veo que quieres poner este coche, que es más ancho y no cabe”. “Me gusta como lo intentas, está bien probar, pero parece que no cabe”.

El peque no estaba cometiendo un error ni haciendo algo incorrecto. Estoy segura de que si el papá se hubiera unido a su interés, el peque habría dejado de estar tan silencioso y habría intentando algo diferente. El papá habría ayudado al peque a comprender un poco más lo que estaba sucediendo y habría puesto palabras asociadas a todo ello, tan importante para el desarrollo del lenguaje (ancho, no cabe, lo intentas, me gusta, veo que, parece que…).

5. Fomentar la «comunicación originada por el peque»

Muchos peques adquieren el lenguaje mediante scripts o gestalts (frases hechas, ecolalias, fragmentos de lenguaje que repiten de forma inmediata o diferida; puedes leer mi artículo “Lenguaje Gestalt: otra manera de desarrollar el lenguaje natural y normal | Logopedia Consciente”).

El lenguaje declarativo invita al niño a usar sus propias palabras para expresar pensamientos internos, no solo para pedir cosas (mandos) o responder preguntas, que es lo que se suele esperar de muchos peques con desafíos comunicativos o dentro del espectro autista.

6. «Pensar en voz alta»

Cuando el adulto narra su propio proceso mental con un «Me pregunto dónde dejé mis llaves… ah, voy a mirar en la cocina», muestra al niño cómo funciona el pensamiento lógico y la resolución de problemas, algo que no se aprende recibiendo órdenes.

Un consejo práctico para tu día a día: la regla del 80/20

Intenta que el 80% de lo que le dices a tu hijo sean comentarios (lenguaje declarativo) y solo el 20% sean preguntas o instrucciones necesarias.

Y vuelvo a decir: aunque el concepto es claro y parece muy simple, no es para nada fácil de implementar. Con la mayoría de familias que acompaño (para no decir un rotundo 100%) tengo que trabajar en algún punto de la intervención que no hagan tantas preguntas o le den tantas órdenes al peque. Es algo que me dicen que les sale de manera automática y que les cuesta bastante cambiar, aunque vayan viendo los beneficios.

Me viene a la cabeza una familia que llevo acompañando hace un año y todavía cuando veo al papá comunicarse con su hija es a través de casi todo preguntas.

Si fuera tan sencillo, con la información aquí descrita sería suficiente para que las familias hicieran los cambios pertinentes en su comunicación y empezar a ver cambios notables en el lenguaje de sus peques. Y sin embargo, no ocurre para nada así.

De la teoría a la práctica: cómo te acompaño en este proceso

Así que si quieres de verdad saber cómo hacer estos cambios en tu comunicación para que esta sea impulsora del lenguaje de tu peque, saber cómo usar el lenguaje declarativo que se adapte en cada momento al nivel de desarrollo de tu peque, te puedo acompañar con mis charlas-tallares, cursos y acompañamientos individualizados.

Una visión externa y profesional, con un buen análisis de la comunicación de todos (la vuestra como familia, la de vuestro peque) y un acompañamiento respetuoso para que sepáis que ajustes sencillos empezar a hacer es lo que marca la diferencia de querer hacerlo completamente solos.

Sé que muchas familias si lo intentan hacer solas pueden pensar que no es suficiente, que no funciona. Y probablemente es porque no lo están haciendo bien (¡he analizado centenares de interacciones adulto-peque y veo siempre qué es lo que “falla”!).

La intervención naturalista, la comunicación consciente, el lenguaje declarativo provocan cambios espectaculares en familias y sus peques. Lo único que falta es saber hacerlo bien y saber que también hay otras cosas que deberemos implementar así que entendamos las necesidades del peque y su forma de desarrollarse, aprender y comunicarse.

“Recomiendo totalmente los servicios de Estela como logopeda. Mediante su método natural del lenguaje hemos conseguido avanzar muy rápido en poco tiempo y conseguir resultados. Solamente es necesario hacer unos pequeños y muy sencillos ajustes a nuestra forma de interactuar en el día a día con nuestros hijos para ver grandes cambios. Además, ella es una persona extremadamente profesional y agradable que tiene un interés real por ayudar, acompañar y procurar el bienestar no sólo de los pequeños sino de toda la familia. Gracias infinitas por su trabajo y cariño.”

“Estela es una gran profesional y todo su contenido es muy valioso. Gracias a ella hemos hecho sencillos pequeños cambios que han marcado la diferencia y que nos han hecho ver una rápida e importante evolución en nuestra hija. Además, Estela ha sido especialmente amable y ha respondido rápidamente todas nuestras dudas. Estamos muy agradecidos por su ayuda!”

“El Método Natural del Lenguaje es un método que todo el mundo puedo aplicar en casa, es súper sencillo, fácil de aplicar y sobre todo respecta el ritmo de mi hijo. Tu forma de trabajar es única, das muchas herramientas para los padres. Después de hablar contigo me sentí un alivio, lo recomiendo a todo el mundo, aunque no tengan dificultades o retraso, son herramientas muy útiles para establecer un vínculo especial con mis hijos. Eres una gran profesional, sincera y tu método es súper claro y aparte que eres un persona con mucha empatía. Siempre es un placer hablar contigo y escucharte.”

Cambiar nuestra forma de hablar no es solo un ajuste técnico; es, en realidad, un acto de amor y respeto hacia nuestros peques. Al pasar del interrogatorio a la compañía, dejamos de ser «examinadores» o “directores” para convertirnos en guías de su propio descubrimiento. Sé que el hábito de la pregunta y la orden está muy arraigado, pero te aseguro que cuando empiezas a usar el lenguaje declarativo el peque cambia y recibe lo que necesita. Y tú, tras leer esto y observar tus interacciones hoy, ¿qué crees que predomina más en tu casa: la exigencia de una respuesta o la invitación a compartir el mundo? Me encantará leerte en los comentarios y saber cómo resuena esto en ti.

Referencias sobre lenguaje declarativo:

Linda Murphy se define como una persona que cuida la comunicación. Es una SLP (Speech Language Pathologist) especialista en autismo y discapacidad. Dice que lo que decimos y cómo lo decimos importa. Es la autora del manual Declarative Language Handbook, en español Manual del lenguaje declarativo.

Rebecca Robbins es SLP especialista en autismo. Es la fundadora de Mind Shaper, donde su objetivo es devolverle el poder a las familias enseñándoles lo que ella hace en la sala de terapia.

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