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9 actividades (+ estrategias) para ayudar a hablar a tu hijo/a de 18 meses a 3 años – Método natural de lenguaje

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actividades cotidianas / Comunicación efectiva familias / logopedia online

9 actividades (+ estrategias) para ayudar a hablar a tu hijo/a de 18 meses a 3 años – Método natural de lenguaje

“Mi hijo no habla, solo usa gestos y sonidos”

“Mi hija prefiere usar sus gestos y sonidos pero no quiere decir palabras”

“¿Cómo puedo hacer para que mi hijo hable?”

“¿Qué juego es bueno hacer para que mi hija aumente su repertorio de palabras?”

“¿Qué libros puedo comprar para ayudar a que mi hijo hable?”

Estas inquietudes y preguntas me las han transmitido muchas veces las familias con quienes trabajo. Mi respuesta siempre es que con mi método natural de lenguaje no hace falta que hagas actividades especiales, ni ningún juego en particular o que compres libros específicos. Todo lo que necesitas hacer para potenciar el desarrollo del lenguaje de tu hijo/a ya lo tienes tú y en tu casa.

Cualquier actividad cotidiana como el momento del baño, el de vestirse/desvestirse, el de las comidas, el prepararnos para salir y, también, fuera de casa cuando vais al parque, a pasear, de excursión, a comprar… es el contexto ideal para usar de manera consciente estrategias que favorecerán el lenguaje de tu hijo/a. También cuando juegas con él/ella o cuando miráis cuentos. Valen todos los juegos con los que ya disfrutáis, especialmente los favoritos de tu hijo/a. Pueden ser piezas de construcción, cochecitos, muñequitos, animales, muñecas, la cocinita, etc. En el caso de los cuentos, lo mismo: sus favoritos, los que le encantan, los que quiere mirar y volver a mirar. Esos son los mejores cuentos que puedes usar para poner en práctica todas las estrategias de las que siempre hablo en mis sesiones individuales con vosotros, en mis publicaciones, en mis charlas, en mi libro.

Estas estrategias favorecedoras usadas en estos momentos cotidianos, y de jugar y de mirar cuentos son válidas para cualquier familia con hijos/as de 0 a 6 años. No importa en qué nivel de desarrollo esté tu hijo/a: estos ratos compartidos contigo con este ambiente rico para el lenguaje van a impulsar su desarrollo sin duda. Todo lo que necesitas es conocer en qué nivel se encuentra para poder proporcionar las estrategias adecuadas para este momento, cosa que es lo que yo te ayudo a descubrir con nuestras sesiones individuales.

Si ya lo haces todo pero no ves cambios

De todas maneras, hay veces en que parece que ya estás haciendo todo lo que se recomienda (puedes mirar si estás usando por ejemplo estas estrategias exitosas de comunicación) y todavía no estás viendo los resultados que esperas. Tu hijo/a sigue sin decir muchas palabras (o ninguna), tu hijo/a parece que prefiere comunicarse con gestos, o hacer sonidos antes de usar la palabra, aunque ya está en edad de poder decir más (de los 18 – 24 meses en adelante). En estos casos, recomiendo que consultes a un especialista porque es importante entender bien por qué esto se está dando así. Con mi método natural podrás entender qué situaciones o dinámicas se están dando entre tú y tu hijo/a que puedan estar dificultando que él/ella se comunique con sus palabras. También, qué tipo de comunicación se establece entre vosotros que hace que tu hijo/a se relacione solo con gestos o sonidos. Así que repito: no dudes en contactar conmigo porque te puedo ayudar a identificar todas estas cosas además de proporcionarte las estrategias específicas para vuestro momento.

Seguimos y nos ponemos en esa situación que decía, de que ya estás haciendo mucho, que dedicas diariamente momentos a estar con tu hijo/a, momentos de calidad y presencia, haciendo actividades compartidas, jugando, mirando cuentos, y en estos momentos pones en práctica toda una serie de estrategias como seguir la iniciativa de tu hijo, darle el tiempo que necesita para poder expresarse, respetar turnos, adaptar tu lenguaje, usar técnicas como el modelado del lenguaje, etc. y todavía no ves cambios. Pues entonces prueba esto. Hoy te traigo 9 actividades más concretas y específicas que puedes usar para dar ese impulso que tu hijo/a necesita para empezar a decir palabras o seguir aumentando su repertorio.

Actividades y estrategias favorecedoras + actitudes a evitar

Primero, detallaré las actividades. No tienes que hacerlas todas. Algunas seguramente ya las haces. Escoge aquellas que te parecen diferentes a lo que normalmente hacéis, para que sea algo que despierte el interés de tu hijo/a. Después, te dejaré un listado de estrategias que deberías usar mientras estáis haciendo alguna de esas actividades, que son las estrategias que forman parte de mi método natural de comunicación efectiva en familia y desarrollo del lenguaje. Y, por último, te recordaré algunas de las actitudes que debes evitar porque no favorecen la comunicación, al contrario, la dificultan y hasta la frenan.

Actividades favorecedoras de lenguaje

Algunas de estas actividades seguro que ya las haces con tu hijo/a, así que ahora que sabes que son realmente beneficiosas para el desarrollo de su lenguaje, sigue haciéndolas. Luego, ve al listado de estrategias favorecedoras de lenguaje para asegurarte que estas poniéndolas en práctica cuando hacéis estas actividades. Otras, quizás no se te habían ocurrido: pruébalas, hazlas, observa las reacciones de tu peque, mira si le despiertan el interés, si le impulsan a hablar más, repítelas cada día. Y usa también las estrategias.

1. Cantar

Pueden ser canciones que ya conocéis o nuevas. Busca canciones infantiles que tengan una letra que pueda interesar a tu hijo/a, o que hablen de cosas conocidas para él, que le gusten. Cuando mi hijo tenía estas edades le ponía unas canciones que iban sobre las partes de la cara, sobre animales conocidos, sobre cosas divertidas. Por ejemplo, la canción de la cara se la cantaba tocándole las partes de su cara y también las mías, cogiéndole su manitas y haciendo que se tocara su nariz y la mía, su boca y la mía, etc. También hay canciones que se pueden teatralizar mucho, haciendo gestos y expresiones faciales. Exagéralo todo, acompaña la letra de la canción con gestos, disfruta, sonríe, ríe y haz que tu peque se lo pase bien.

2. Jugar a decir onomatopeyas / sonidos

Se trata de ir haciendo sonidos que imitan cosas de la realidad, como el toc toc de una puerta, el shhh del sonido del agua, pum pum el sonido de nuestros pies en el suelo y también el sonido de los animales. Podemos hacerlos cuando jugamos, cuando contamos un cuento y podemos teatralizar exagerando los sonidos… Cuando tú hagas el sonido, espera, observa a tu hijo/a y dale tiempo para que él/ella pueda imitarte.

3. Veo veo

Este es un juego que a muchos niños les encanta. Siempre se puede adaptar al nivel concreto de cada niño, así que si es muy pequeño podemos decir “veo veo una cosita…” y hacer muchas descripciones que sean fáciles, obvias, le ayudamos añadiendo algún gesto… El objeto que queremos que diga tiene que estar muy cerca de él, no ser difícil de adivinar. “¿Qué es?”, y esperamos a que diga algo. Si no dice nada podemos seguir diciendo por ejemplo, con una entonación que invita a que diga, “una cosa roja…”, y esperar, “una cosa redonda…”, y esperar… Y decirlo nosotras, con mucho énfasis: “¡Una pelota!”.

4. Mirar cuentos de ilustraciones

En las primeras edades, los cuentos más adecuados son aquellos que solo tienen dibujos. Las láminas son atractivas, los dibujos llamativos, esos que hacen que quieran mirar y mirar, que se entusiasmen, que se pongan contentos. Pueden ser también cuentos con muy poca letra. Lo importante son los dibujos porque lo que queremos es captar su atención, que sea él/ella quien nos quiera mostrar cosas, señalar, decir… y así nosotras poder ir dándole los modelos correctos de lo que nos muestra, invitando a decir, dejando nuestras palabras inacabadas, “un elefaaan…” (esperando que acabe con un “¡te!” o diciendo la palabra entera “¡elefante!”), “un coche que hace…” (esperando que diga rum, rum o algo similar), “¡oh!, el sol, qué calor, hace mucho…” (esperando a que diga “calor”), etc.

5. Contar cuentos cortos muy teatralizados

Pueden ser cuentos físicos que le lees, puedes contar un cuento popular o puedes inventarte uno. No tiene que ser largo ni complejo, al contrario, debes usar frases cortas y sencillas, la historia debe ser adecuada a su nivel y adaptada a su interés y debes usar mucho tus gestos y expresiones faciales, haciendo énfasis en las palabras importantes, usando tu entonación, haciendo pausas… El objetivo de estas pausas, esta entonación, ese énfasis en las palabras es el de invitar a tu hijo/a a decir, a expresar, a imitarte. “Y entonces el niño se puso triste”, y te pones triste y dices “¡ohhh!, ¿por qué se puso triste?”, miras a tu hijo/a y dejas tiempo para que pueda decir algo. “Pero de repente…”, y haces una larga pausa, mirando a tu hijo/a, observando qué hace, “su mamá vino y…”, otra vez haces una pausa, le miras… “le abrazó”, y te acercas a él y le das un abrazo y le preguntas: “¿Qué hizo su mamá?”, y esperas… y luego puedes seguir, “le abrazó, yo también te abrazo”, comparando lo que pasa en el cuento con lo que estás haciendo tú. “¡Y el niño se puso contento!”, y sonríes, muestras tu felicidad, la sensación de bienestar…

6. Hacer gestos e imitarnos delante de un espejo

Puedes jugar a imitar los gestos de tu hijo/a, sus expresiones faciales, sus sonidos e invitar también a que él/ella haga lo mismo contigo. Estos juegos reciben varios nombres, como el juego del rey, del loro, del espejo… Da igual el nombre, escoge el que le vaya a gustar más a tu hijo. Y le dices que vais a jugar y empiezas tú imitándole a él/ella. Delante de un espejo tiene un beneficio especial porque tu hijo/a va a poderse ver a él/ella mismo/a cosa que es muy bueno para aprender a imitar. La imitación es uno de los mecanismos de adquisición del lenguaje. También favorece el desarrollo en general pues los niños descubren y comprenden el mundo que les rodea por la observación y, luego, por imitación. Siempre buscan el modelo que les proporcionáis mamá y papá, os imitan los gestos, vuestras formas de expresión y cómo reaccionáis ante situaciones específicas.

Si lo que imitáis son expresiones faciales y en concreto mover la boca, la lengua, los labios, además estaréis haciendo lo que se llaman praxias de los órganos articulatorios de manera lúdica, que también son muy importantes para el lenguaje y para el habla, para adquirir los distintos sonidos de la lengua.

7. Jugar al escondite de sus cosas o juguetes

Podemos escoger algunos objetos o juguetes y esconderlos en diferentes lugares y, entonces, jugar a encontrarlos, llamándolos y hablando de ellos. “Pelota, ¿dónde estás?” y hacer que buscáis. Luego lentamente: “Pe… lo… ta…”, después de cada sílaba hacemos una pausa y una entonación con el objetivo de que el peque se anime a decirlo. Y vamos comentando: “No está aquí”, “no está debajo de la silla”, “no está dentro de la caja…” y cuando la encontramos: “¡Aquí está!, estaba dentro de la…” y otra vez esperamos y dejamos tiempo para que nuestro hijo/a lo pueda decir.

8. Jugar a juegos de falda o montar a caballito

Quizás a tu hijo/a le gustan los juegos de movimiento, de contacto contigo, de haceros abracitos, de ponerse en tu falda y de jugar a montar a caballito o hacer cosquillas… Si tanto le gustan estos juegos pueden ser buenos momentos para que use sus palabras. Puedes contar hasta tres antes de hacer algún movimiento, o las cosquillas, y luego solo contar hasta dos para ver si se anima a decir “tres”. Puedes usar ciertas palabras cada vez que jugáis a estos juegos como, aguantar, coger, caer, hacia atrás, hacia delante, ahora tú, ahora yo, etc. Cada vez que juguéis, tu hijo/a esperará que le digas estas palabras y llegará un día que también las pueda usar.

9. Despertar el interés por cualquier cosa

Cualquier actividad se puede transformar en un momento muy interesante y rico, solo tenemos que ponerle un poco de imaginación y teatro. Muchas veces, cuando empiezo a hablar con mi hijo sobre algún tema le digo: “¿Sabes qué, M?” con una voz y una entonación que realmente invita a escuchar, a querer saber. Podemos esperar a ver qué dice nuestro hijo/a cuando le decimos esto, cuando sea un poco más mayor seguro que esperamos que nos diga “¿qué?”. Ahora quizás es pronto pero de repetirlo a menudo, quizás sí de aquí a poco nos lo pregunta.

Estrategias favorecedoras de lenguaje

Primero de todo, hace falta que reserves cada día momentos de calidad con tu hijo/a para poder hacer sin prisas estas actividades. Luego, en todas estas actividades deberás tener presentes las estrategias favorecedoras de lenguaje de las que hablo siempre en mis artículos y que forman parte de mi método natural de desarrollo del lenguaje. Por ejemplo, puedes leer mi artículo sobre las 8 estrategias exitosas de comunicación efectiva. A continuación solo te dejo un listado de las más importantes y relevantes a usar en estas actividades (que no son las mismas del artículo citado), pero no entro a desarrollarlas:

Actitudes a evitar

Y por último, quiero también señalar esas actitudes que debemos evitar porque no son favorecedoras del lenguaje y no van a tener el efecto que deseamos, sino al contrario.

  • No insistir mucho. Podemos invitar a hacer alguna de estas actividades, pedir de manera natural que jueguen, que se animen a hacer lo que esperamos de ellos, pero si vemos que no funciona o que no lo están pasando bien, cambiar de actividad o de estrategias.
  • No pedir que diga nada. Solo como en los ejemplos que he puesto, invitamos a decir con nuestra entonación, dejando las palabras inacabadas, dando doble opción o hablando en plural como en el juego del escondite de objetos y juguetes: “llamamos a la pelota: ¡pelota…!”. Pero no pedimos: “di X”, “ahora dilo tú”, “repite X”. Nada de esto es beneficioso.
  • No corregir explícitamente. Nunca digamos “así no, así” o “esto se llama así” ni pretendamos que repitan. Siempre nuestras correcciones tienen que ser implícitas, es decir, que ellos no se dan cuenta que son correcciones. Cuando ellos dicen algo que nosotras queremos “corregir” simplemente se lo repetimos de manera correcta, quizás con más énfasis y ya está. Muchas veces los niños, después de estas correcciones implícitas, quieren mejorar su producción y espontáneamente lo repiten otra vez.

Espero que estas actividades y estrategias os ayuden y den ese impulso que vuestro hijo/a necesita para pasar del gesto a los sonidos, de los sonidos a las palabras o de las primeras palabras a aumentar su repertorio. Busca cada día momentos para disfrutar de estas interacciones y sé constante. Espero en los comentarios tu experiencia y si algo de esto te ha servido.

Y si necesitas ayuda personalizada, no dudes en mandarme un mensaje.

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