fbpx

Blog

8 estrategias exitosas para comunicarnos con nuestros hijos (+ 4 de regalo)

pexels-photo-1027931 retallada
Comunicación efectiva familias / guía para padres / logopedia online

8 estrategias exitosas para comunicarnos con nuestros hijos (+ 4 de regalo)

¡+ bonus de 4 estrategias exitosas más!

Después de casi 20 años tratando familias con hijos/as con dificultades de lenguaje y usando una metodología en que el foco está en la familia y que se basa en ajustar/mejorar aspectos de la comunicación que se da entre las mamás/papás y los hijos/as, puedo decir que siempre se repiten las mismas cosas:

  • Las mismas inquietudes de los padres
  • Las mismas orientaciones para que se dé un cambio en positivo

Hay muchos aspectos a mirar, potenciar, cambiar, eliminar, introducir… pero he hecho un recopilatorio de los 8 destacadas para mí, de aquello que siempre es motivo de conversación en las primeras sesiones y entrevistas con las familias.

A continuación os comparto la lista de las estrategias estrella a tener en cuenta cuando os comunicáis y habláis con vuestros hijos:

  • Dedicar momentos compartidos cada día: tiempo de calidad y presencia
  • Dar tiempo, esperar, ser pacientes
  • Aceptar la iniciativa
  • Adaptar nuestro lenguaje: entonación, ritmo, tono de voz, pausas
  • Respetar turnos
  • Sin prisas
  • No hacer demasiados preguntas
  • Espera y silencio

¿Cuál creéis que no estáis utilizando? ¿Hay alguna que os sorprenda o interese en particular? ¡Vamos allá!

Dedicar momentos compartidos cada día: tiempo de calidad y presencia

Dedicar momentos compartidos cada día significa ponernos con nuestros hijos a su altura, haciendo una actividad que sea agradable para todos, pero sobre todo siguiendo su iniciativa.

  • Significa jugar.
  • Significa dejar el móvil.
  • Significa pararlo todo y darles nuestra presencia, nuestra escucha, nuestro todo.
  • Significa disfrutar del momento y no tener prisa.
  • Significa poder estar presentes para así detectar todas las señales comunicativas de nuestro hijo (también de lenguaje no verbal) y significa entender mucho mejor todo lo que nos está comunicando.
  • Significa poder entender mejor por qué hace lo que hace, sus emociones.
  • Significa poder poner en marcha unas estrategias que ayudarán que nuestra comunicación sea más efectiva y respetuosa.

El éxito de esta aproximación comunicativa es que todos los momentos que pasamos con nuestros hijos son buenos para poner en práctica todo esto, en cualquier situación cotidiana, a través del juego, de los momentos de mirar cuentos. Y así aumentan los ratos en que el niño está en contextos comunicativos ricos y favorecedores. 

¿Qué momentos de calidad y de presencia pasáis con vuestros hijos?

Por ejemplo, un momento de calidad es mirar cuentos con nuestros hijos cada día, pasando un rato de calidad, disfrutando del momento, de una actividad conjunta, dándoles nuestra total presencia.

Mirar cuentos se puede hacer de muchas maneras, pero os recomiendo una muy particular y especial: mirad cuentos dejando que sea el niño/a quien tome la iniciativa y sea él/ella quien guíe la mirada del libro, en qué orden y qué cosas le interesan.

Y nosotras:

  • Nos centramos en el momento y la comunicación: nos relajamos, no tenemos que explicar nada, ni leer la historia (solo si nos lo pide).
  • Escuchamos lo que nos va diciendo o muestra (si aún no hace verbalizaciones) y le devolvemos enunciados adecuados.
  • Respetamos los turnos: ahora tú, ahora yo, no hacemos demasiadas preguntas ni monopolizamos la comunicación.

¿Habéis probado de mirar cuentos así, dejando llevar la iniciativa a vuestros hijos, hasta cuando son bien pequeños? Cuéntame.

Dar tiempo, esperar, ser pacientes

Para que un niño/a que no habla demasiado por su edad pueda decir más cosas, hacen falta dos cosas muy importantes.

Primero, que tenga oportunidades de hacer actividades que sean realmente significativas y relevantes para él/ella, que le gusten, que disfrute.

Y, segunda, que las mamás y papás le demos el tiempo suficiente para que sea él/ella que inicie la conversación: puede ser un gesto, un sonido, una carita, una palabra… pero tenemos que esperar que eso se dé.

Así pues:

  • Dejaremos que nuestro hijo/a escoja lo que quiere hacer, a qué quiere jugar, qué cuento quiere mirar.
  • Seguiremos su iniciativa.
  • ¡No diremos nada! Esperaremos que él/ella empiece a expresar algo. Puede que sea un gesto facial, que señale algo, que haga una vocalización, que emita algún sonido, que diga alguna palabra. 
  • A partir de ahí podremos añadir lenguaje. Pero no en exceso. Volveremos a dejar tiempo y espacio para que él/ella vuelva a tomar su turno.

¿Crees que dejas suficiente tiempo para que tu hijo/a pueda hablar?

Aceptar la iniciativa

¿Quién lleva la iniciativa de la interacción entre tu hijo/a y tú? Por ejemplo, ¿cuándo jugáis, cuando miráis un cuento? Te leo en la zona de comentarios.

El rol del adulto es el de acompañar desde la observación y asistir al niño si lo necesita, sin interrumpir sus actividades, dejando que el niño vaya tomando la iniciativa y exprese sus preferencias.

Según los estudios sobre lenguaje natural (y las recomendaciones del Programa Hanen) el juego más efectivo para ayudar a nuestros hijos a que desarrollen el lenguaje es aquel que:

  • el pequeño toma toda la iniciativa
  • nosotros nos adaptamos a ellos y
  • vamos agregando información y lenguaje.

Profundizo más en el cómo hacerlo:

  • Observarlo y ver qué le llama la atención
  • Conocer sus expresiones faciales y corporales
  • Interpretar sus sentimiento e intereses
  • Responderle con sensibilidad
  • Esperar y dejarle el tiempo que necesita.
  • Cuando esto ocurre, el niño se siente reconocido y entendido y esto le da confianza, seguridad y estímulo para seguir comunicándose.

¿Qué te parece si me cuentas algo bonito que pasa cuando observas sin prisas a tu hijo/a?

Adaptar nuestro lenguaje: entonación, ritmo, tono de voz, pausas

vídeos

Os cuento un trocito de cuento en una lengua que seguramente no es la vuestra (de muchas de vosotras sé que sí). Aunque no sea vuestra lengua, no os es difícil seguirme, ¿verdad? Entendéis de qué va el cuento. Si les enseñáis este vídeo a vuestros hijos, seguro también se quedan mirando.

¿Qué es lo que hace que podáis entenderme aunque hable en una lengua distinta de la vuestra? Dejad un comentario, a ver si coincidís.

La respuesta es el uso de la comunicación no verbal, de la entonación, de las pausas, del énfasis de palabras, de la pronunciación clara…

Cuando hablamos con nuestros hijos, sobre todo cuando son muy pequeños o en el caso de que tengan algún tipo de dificultad en el lenguaje, tenemos que hacernos conscientes de que nuestro lenguaje y habla son importantes y tenemos que asegurarnos de hacer estas adaptaciones.

En una de las sesiones que he tenido estos días, vi a un papá contando un cuento a sus hijos: lo hacía muy teatral, con gran entonación, haciendo pausas… su hijo de 3 años estaba entusiasmado, iba repitiendo lo que su papá decía, tenía muchas ganas de participar en ese momento.

Eso es lo que tenemos que intentar: que nuestros hijos se entusiasmen mientras miramos un cuento, porque así es como irán sacando lenguaje e irán repitiendo naturalmente cosas que decimos nosotras.

¿Os consideráis expresivas o todo lo contrario?

Respetar turnos

Respetar el turno es lo que, en general, hacemos cuando hablamos con un adulto. Pero ¿qué pasa cuando hablamos con un niño? Pues hay veces que las mamás y los papás monopolizamos demasiado la conversación.

Hazte esta pregunta:

¿Qué impresión tienes en cuanto a la toma de turnos en la interacción y conversación? ¿Tomas tú más el turno de conversación que tu hijo/a o a la inversa? Y si te apetece, puedes responder en la zona de comentarios, así creamos debate.

Las mamás y papás con hijos con alguna dificultad en el lenguaje tienden a hacer más preguntas y dejar menos espacios a sus hijos para hablar. Es normal ya que como los hijos hablan menos o muy poco, sienten que ellos tienen que llenar esos vacíos.

En cambio, es justo lo contrario de lo que debemos hacer. Cuando nuestro hijo/a habla menos, no se suelta a hablar, le cuesta… es cuando le tenemos que dejar más tiempo. Debemos dejar de hablar tanto nosotros y esperar.

Cuando no hablamos tanto, nos ponemos más en el lado de la escucha activa: podemos observar y escuchar lo que nuestros hijos quieren decirnos, interpretar mejor sus intentos comunicativos y responderles más adecuadamente.

Para “trabajar” los turnos de conversación los juegos van muy bien, porque en estos también hay una toma de turnos: «ahora tú, ahora yo». Sea el juego que sea, por ejemplo, pasarse una pelota: “ahora yo, ahora tú”, “ahora la tengo yo, ahora la tienes tú”. Y podemos poner palabras a las acciones y así va saliendo todo este lenguaje que al principio es bastante complicado para los niños (el “yo”, el “tú”, las secuenciaciones “ahora”, “después”, “al final”…).

Los juegos y las actividades cotidianas naturalmente implican actuaciones por turnos y así el niño/a va aprendiendo lo que serán los diálogos y conversaciones (“ahora hablo yo, ahora hablas tú”).

Concretamente podemos hacer lo siguiente:

  • Cuando el niño hace un sonido, nosotros lo repetimos, misma entonación, y decimos una palabra, interpretando lo que nos quiere decir. 
  • Si nos señala algo nosotros también lo señalamos y nombramos. 
  • Si dice una palabra, nosotros la repetimos añadiendo un poco más de información. Ejemplo, nos dice “balón” y nosotros le decimos «jugamos con el balón». 
  • Después de cada turno nuestro esperamos a que el niño pueda coger el suyo y expresar algo más. 

Sin prisas

Cuando te pones a hacer algo con tus hijos, por ejemplo jugar, ¿sientes que tienes muchas otras cosas que hacer? Compártelo en la zona de comentarios.

Es posible que las tengas, pero poderlo dejar de lado para mostrarte presente a tu hijo/a es muy importante.

Esos momentos con tu hijo/a son únicos y valiosos, así que es necesario reservarlos de antemano para que sean de verdad para y con ellos. Cada día, unos minutos (tú decides cuánto). Mejor calidad que cantidad.

Saber que vamos a estar con ellos durante X tiempo y que luego ya haremos otras cosas, permite que nos relajemos y podamos disfrutar.

Y en esos momentos, solo tenemos que observar y escucharles mucho para podernos adaptar a ellos, seguir sus iniciativas, agregar lenguaje y experiencia.

No hacer demasiados preguntas

A veces, sin darnos, cuenta, encadenamos preguntas que dirigimos a nuestros hijos. Les preguntamos algo pero no dejamos suficiente tiempo que ya estamos haciendo otra pregunta. Si notamos que hacemos esto, es momento de desacelerar, de pausar, de dejar esos tiempos y respetar turnos como decía hace un momento.

Si preguntamos algo es porque genuinamente queremos saber, así que nuestra actitud será de escucha activa, observar a nuestros hijos y eso se hace parando, pausando, dejando espacio y tiempo.

Otra reflexión es sobre el mismo hecho de hacer preguntas. A veces, las preguntas, no funcionan. Especialmente preguntas a las que los niños no les apetece responder. La típica de “qué has hecho hoy en el cole?” o “qué has comido hoy?”. Cuando las preguntas no funcionan una estrategia que funciona bien es la de transformarlas por comentarios. En lugar de preguntar, comentamos. La comunicación con nuestros hijos se vuelve menos en un interrogatorio y más en una conversación. Los niños se añadirán a la conversación y será más fácil que todos estemos más interesados en lo que estamos hablando y la comunicación sea más fluida y efectiva.

¿Creéis que hacéis demasiadas preguntas?

Espera y silencio

Después de ver todo lo que he compartido hasta ahora en este artículo, de cómo usar un estilo comunicativo más respetuoso y efectivo con nuestros hijos, es posible que lleguemos a la conclusión de que tal vez:

  • Estamos haciendo demasiadas preguntas a nuestro hijo/a
  • Estamos dejando pocos espacios para que tome su turno. 

Si es así, debemos poner en práctica la estrategia de la espera y el silencio. 

Al principio puede parecer difícil, porque puede parecer que hay muchos silencios y pausas muy largas, pero es imprescindible que así sea. Él/ella lo necesita. 

¡Incluso se recomienda contar a diez mientras esperamos volver a coger nuestro turno! 

¿Más silencios, menos preguntas? ¿Qué te parece?

¡Bonus de 4 estrategias exitosas más!

Estas cuatro últimas estrategias que os comparto están extraídas del documento “Estrategias exitosas para hablar con niños pequeños”1.

Invita a decir más, a compartir ideas y sentimientos

“Los abridores de puertas son invitaciones a decir más, a compartir ideas y sentimientos, los cuales dicen a los niños que estás realmente escuchando y que pones interés. Asimismo, los abridores de puertas dicen a los niños que sus ideas son importantes y que son aceptados y respetados por lo que están diciendo.

Ejemplos: Ya veo… Oh… Mm hmm… ¿Qué te parece si…? ¿Realmente?… Cuéntame más… Dilo otra vez. Quiero estar segura de haberte entendido… ¿De veras?… ¡Qué interesante!”

Escucha atentamente, de verdad

“Pon atención a lo que los niños dicen. A veces podemos dejar de hacer algo a fin de escuchar, o escuchar mientras hacemos algún quehacer, como por ejemplo doblar la ropa limpia. Mayormente, los niños pequeños desean solamente alrededor de 30 segundos para compartir sus pensamientos, sus descubrimientos y su entusiasmo. Si estás realmente ocupada – y todos los adultos están ocupados a veces – dile a los niños: “Estoy ocupada ahora, pero hablemos mas tarde.” No pretendas que estás escuchando, cuando en realidad no lo estás haciendo. Y asegúrate de cumplir la invitación de hablar luego.”

Háblale a tu hija/a al nivel de sus ojos

“El contacto visual mejora la comunicación. Tendrás que inclinarte o sentarte para estar al nivel de los ojos de los niños pequeños, pero los resultados justificarán tu esfuerzo.

Los adultos no siempre nos damos cuenta de cómo miramos a los niños pequeños. A los ojos de un niño, debes ser un gigante. Lo que puedas hacer para minimizar la distancia y la diferencia de tamaño ayudará a mejorar vuestra comunicación.”

Consejo: ir a donde esta nuestra hija/o, ponernos a su altura, mirarle a los ojos y empezar a hablar cuando vemos que tenemos su atención. ¿Lo hacéis?

Habla con gentileza

“Las palabras amables rinden resultados felices. Las palabras bruscas ocasionan resultados infelices.

Trata de evitar palabras torpes que ridiculizan, avergüenzan o les ponen ‘nombres’ a los niños. Al ser llamados ‘bebés grandes’ o ‘malos’, los niños no se sienten queridos. Las palabras torpes no ayudan, sólo empeoran las cosas.

Al contrario, las palabras gentiles comunican amor y respeto, ayudan a crear una atmósfera donde los problemas pueden discutirse abiertamente, hasta alcanzar un entendimiento.

Por ejemplo, supón que un niño ha derramado su leche. Puedes decir: “No seas tan torpe! Mira lo que has hecho!”

O puedes respirar profundamente y decir: “Aquí hay una esponja. Por favor ayúdame a limpiar la leche”. Las palabras amables pueden conducir a resultados felices.”

¿Qué os ha parecido toda esta cantidad de información?

Quizás un poco abrumadora. Os recomiendo que cojáis la primera estrategia y la empecéis a poner en práctica. Al cabo de unos días, cuando ya os sintáis seguros con ella, incorporéis la segunda y así sucesivamente. Este artículo es para tenerlo a mano para releer y releer. Os aseguro que incorporando estas estrategias en vuestra comunicación con vuestros hijos veréis cambios de inmediato.

Os agradeceré mucho que cada vez que volváis a por una estrategia me dejéis un comentario sobre cómo os está yendo la que ya tenéis puesta en marcha. ¡Os leo!

Fuente de las 4 últimas estrategias existosas

1 Fuente: “Estrategias exitosas para hablar con niños pequeños” revisada y reimpresa por la Oficina de Normas para el Cuidado de Niños de la Administración de Niños – Departamento de Servicios Sociales y de Salud del estado de Washington, con la autorización de su fuente original, el Servicio de Extensión Cooperativa de la Univesidad del Estado de Virginia – Dra. Valia Vincell, Especialista en el Desarrollo de Niños.

Comments (3)

  1. […] que deben usar para favorecer la comunicación y el lenguaje de sus hijos (algunas recogidas en este artículo y en este), se deben hacer varias cosas. Una de ellas es que las familias deben conocer sobre […]

  2. […] También es importante saber qué tipo de comunicación le estáis dirigiendo mamá y papá, cómo os comunicáis con él/ella, que tipo de lenguaje usáis, si diariamente pasáis ratos juntos haciendo alguna actividad compartida, actividades placenteras para el niño/a, como jugar o mirar cuentos, etc. Todo esto es importantísimo de cara al desarrollo de la comunicación y del lenguaje. Podéis leer más sobre esto en mis dos posts “Estrategias naturales para ayudar a nuestros hijos a desarrollar el lenguaje” y “8 estrategias exitosas para comunicarnos con nuestros hijos (+ 4 de regalo)”. […]

  3. […] hijo que se pueden ajustar para que esta sea potenciadora de lenguaje. Puedes leer mi artículo “8 estrategias exitosas para comunicarnos con nuestros hijos (+ 4 de regalo)” para conocer algunas de las mejores estrategias para comunicarnos con nuestros hijos cuando […]

Leave your thought here

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *